
Con su pluma ágil, estructura cuentos sencillos, de lenguaje popular y legible para el lector.
Lo más destacable dentro de los cuentos son esos finales inesperados donde, en dos o tres líneas, termina por declarar la intención de la historia. Cada cuento va acompañado de un dibujo representativo con el que se pretende conseguir que el lector vaya anteponiéndose a la historia narrada, para que así el transcurso sea más ameno y reflexivo. No es un libro difícil, al contrario, es entretenido, en algunos pasajes hasta gracioso. Los personajes varían con el transcurrir de los textos breves: algunos son duros, otros ingenuos, divertidos, pintorescos, de fácil acogida y de representación popular. No puedo negar lo bien que lo pasé la noche en que leí el libro de un solo tirón. Es imposible pegar los ojos cuando tienes a la mano un libro tan fresco.
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