
Lo que me ha interesado es el despliegue de recursos narrativos muy precisos, como el estilo circular (terminar por el comienzo, o al revés), el flash back que ilumina y explica la conducta del personaje (como la del hombre que deja esperando a la mujer que bebía café, para engolosinarse luego sólo con los colgajos de su aroma y sus recuerdos), y una mirada del mundo cara a Ribeyro, y que, parece, Gavidia comparte: la soledad y la derrota, la visión de un mundo en crisis espiritual, el destino desolado para cualquiera que se anime a enfrentarse al mundo o, siquiera, a tentar la felicidad. Una mirada desencantada del mundo que logra, finalmente, una sensación de solidez narrativa de todo el conjunto del libro.
Gracias a Ángel Gavidia por permitirnos este reencuentro con la buena literatura.
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