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domingo, 21 de agosto de 2011

Vladimir Herrera: Carta abierta a un poeta “Católico”, agraciado y sentimental

Paseando por tu blog me doy de narices con una referencia a un doctor filólogo de nombre Iván Ruiz Ayala que me parece que datea algo tuyo. Su nota sobre tu poesía está llena de lugares comunes como no podía ser de otra manera. Alguna vez te comenté que desconfío como cholo de todo lo que venga de la Católica. Así ha sido. Pero lo que me anima a escribirte sobre el supuesto gacetillero y doctor se refiere a una historia pequeña que espero se conozca:

Soy amigo de André Coyné desde el año 1975, cuando lo frecuentaba en Lisboa y me comentaba acerca de la vida y milagros de la Lima de Cesar Moro y de E.A.W. Una Lima arrechante la de los años treinta que, como me decía Coyné, ha ido empalideciendo hasta nomás.

En 1988, en diciembre, fechó Coyné un prologo para la edición Auqui de los poemas de E.A.W. perdidos hacía muchos años y que él acababa de encontrar entre sus papeles de Montpellier. En ese prólogo está todo explicado. El libro se terminó de imprimir en mis talleres de la calle Madrazo de Barcelona en marzo del 89. A falta de un título le puse el primer verso del primer poema: Cuál es la risa. Fue mi madre quien viniendo de España le entregó los ejemplares al mismo poeta en su casa. Al cabo de dos meses recibí una postal atenta y agradecida de Emilio. Y todos tuvimos algo nuevo y hermoso entre las manos.

Tiempo después, en julio del 91, en un congreso en Salamanca, en una mesa de medio día en la que estaban Westphalen, Gonzalo Rojas, y Silvia, la hija de E.A.W., tuve acceso a Falsos Rituales y otras patrañas. Eran los poquísimos poemas manuscritos y en fotocopia que edité en Barcelona el año 94 de manera limitadísima en papel Archès con encuadernación de abanico a la japonesa de seis ejemplares, tres enviados a José Ángel Valente, Blanca Varela, y al mismo E.A.W. Los demás ejemplares tres los tengo yo a buen recaudo.

Debo recordarte que la edición de Cuál es la risa de Auqui data de marzo del 89, casi un año antes de la edición de las obras completas en Alianza cuidada por José Ángel Valente. Quien en su momento me escribió felicitándome por la edición mía. Esa ha sido mi aventura con Auqui y con E.A.W. en Europa y me alegro. Pero me indigna que, en un prólogo firmado por un tal Ruiz Ayala en una colección dirigida por Ricardo Silva-Santisteban con fotos de Herman Schwarz (la película se llama Dios los cría y ellos se juntan), se diga impunemente que mis ediciones de España no han sido autorizadas. Y lo peor de todo es que la Pontificia Universidad Católica del Perú patrocine tamaño despropósito cinco años después de mi edición prima.

Nuevamente la risita limeña que odiaba Vallejo muestra los dientes carcomidos para oscurecer el trabajo de un tipógrafo y además editor que para merecer su arte lo ha puesto al servicio de la gran poesía. Eso es todo.

Vladimir Herrera. En el centenario de E.A.W.

Fuente: La torre de las paradojas.

viernes, 22 de julio de 2011

En el centenario de Emilio Adolfo Westphalen: André Coyné

"Vladimir Herrera ha compuesto y tirado a mano para Editorial Auqui 250 ejemplares de Cuál es la risa de Emilio Adolfo Westphalen. Para esta edición se han usado tipos Nicolas Cochín del cuerpo 12, sobre papel registro ahuesado. Los trabajos se cumplieron en los talleres del Lunarejo en Barcelona el 21 de marzo de 1989. La maqueta y la encuadernación estuvieron a cargo de Montse Badell".


Prólogo de André Coyné para la primera edición de Cuál es la risa de E. A. Westphalen:

La memoria es aleatoria.

En uno de los párrafos finales del texto que, el 3 de marzo de 1974, leyó en el Instituto Nacional de Cultura, bajo el título Poetas en la Lima de los años treinta, E. A. Westphalen recordaba que, desde 1935 hasta la fecha, no había publicado poemas, ni tampoco casi escrito. Agregando: “Debo mencionar que había intentado, un poco antes, unos ensayos de lo que se llamaba poesía social. No tenían desde luego nada que ver con la poesía”, y, a renglón seguido: “De esta época data también un grupo de cortos poemas eróticos. Un par trató en vano de publicar Coyné, años después, en una revista española de poesía. Los originales se han perdido”.

Yo llegué al Perú en las últimas semanas de 1948. Mi amistad con Westphalen fue inmediata, traduciéndose en mi presencia en el Nº 6 de Las Moradas, a cuyo Comité de redacción seguidamente ingresé, en sustitución de Fernando de Szizlo que en los primeros meses de 1949 emprendió viaje hacia París. La única “revista española de poesía” con la cual tenía alguna relación era Raíz, órgano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, que dirigía J. Guerrero Zamora, a quien conociera en agosto del 48 en Segovia, en el ámbito del primer curso para Extranjeros organizado en la España de posguerra. En su Nº 3 —invierno 1948-49— había salido uno de mis poemas, pero en breve dejó de publicarse y, según parece, no ha quedado huella de ella ni en las hemerotecas ni entre los bibliógrafos.

Sea como fuera, cuando conocí Poetas en la Lima de los años treinta, a través de su inclusión —junto con Las alternativas del novelista de J. R. Ribeyro— en el tomo Dos Soledades, luego distribuido por el INC, rememoré ese intento mío que Westphalen señalaba, sin que nada entonces me llevara a dudar de que, en verdad, todo fuese hecho definitivamente consumado.

Hasta que, el año pasado, vuelto ya de cuarenta años de errares por los cuatro y tantos continentes, al recuperar viejos papeles y ponerme si cabe, a ordenarlos, abrí una carpeta doblemente obsoleta, que inesperadamente me ofreció los originales de L’oeil obèse —e, intercalada entre sus hojas, la serie perdida de Westphalen—: algo más que los “cortos poemas eróticos” a que aludía la charla de 1974; en realidad, todo un conjunto que, cuando se reedite la poesía completa, habrá que inserir entre Belleza de una espada clavada en la lengua, que reúne los sueltos conocidos de 1930-1978, y Arriba bajo el cielo, colección inaugural del segundo Westphalen, el nacido en Lisboa a principios de los 80 —aparentemente tan otro del primero, el que empezara a fulgurar, “andando el tiempo”, “ a la aventura”, en el cielo “sin noche y sin día” de la Lima de los años treinta— y más profundamente tan él mismo, en la medida en que ambos poseen por igual la virtud de sorprendernos, puestos a revelar, cada uno a su modo, “el fin” que fue, es y será “del principio”, mientras el mar no acabe de tragarnos “para nunca y para siempre”:

“En el origen está el término o vice-versa”.

Montpellier, diciembre de 1988.
André Coyné.

miércoles, 23 de febrero de 2011

De Nobel A Marqués. Vladimir Herrera sobre Mario Vargas Llosa en el blog Laguna Brechtiana

Primero nobel, después marqués.

Me pregunta Carlos Meneses desde Palma de Mallorca sobre lo que pienso acerca del ingreso reciente a la aristocracia española de nuestro graciosísimo premio nobel. La pregunta de Meneses quien además ejerce como periodista en la misma isla en la que los reyes de España se entregan a solaz y esparcimiento en el parreño y veraniego Palacio de Marivent, me llega como anillo al dedo cuando me doy cuenta de que hace unos días en este mismo blog, he publicado en homenaje a Darío un
poemilla que lleva por nombre el día de su natalicio. En este caso la casualidad ha sido lo que los surrealistas llamaban la necesidad del azar objetivo: Darío dice en su poema preceptor: puede que por mis manos corra sangre de indio chorotega o mandragano a despecho de mis manos de marqués. Y esto es algo que siempre me ha inquietado en el nicaragüense. Y creo que también ha inquietado a gran parte de los poetas latinoamericanos. Lo que no sabíamos es que toda esta vaguedad terminaría encarnando históricamente en la aceptación del marquesado por parte de nuestro único nobel. Al que creíamos peruano. Peruano de la República Peruana. Porque, claro, ahora es un aristócrata español, del Reino de España con un título nobiliario que heredará, nos preguntamos, su amado vástago Alvarito? O sus nietos? O sea, todo esto no será la reintroducción de las aristocracias europeas en la vida cotidiana de nuestras pobres repúblicas? Algo así como avanzadillas de Maximilianos y Carlotas del siglo veintiuno? Seguro que exagero cuando pienso que vivimos en lo que fue el virreinato más seguro de la corona, y el más reaccionario, para cuya destrucción tuvieron que concurrir dos grandes ejércitos. Seguro que exagero cuando presumo que la historia no existe y que tan sólo la paradoja nos ilumina y congrega en este páramo de clases medias que se han quedado boquiabiertas con el notición.

No he querido reírme a pesar de que sé que hay cosas que no tienen remedio. Pero imagino que cualquier republicano español de la República Española: Alberti, Bergamín o Garfias o la misma María Zambrano, por no hablar de García Lorca o Miguel Hernández, junto a los peruanos Vallejo y Oquendo de Amat que pelearon por la República, se reirían con ganas de nuestro afamado premio nobel. Pero la paradoja no termina ahí. La tesis de MVLL en San Marcos, su primera tesis versaba sobre Darío. Por lo que presumo que nuestro querido nobel además de marqués siempre quiso ser poeta.

Vladimir Herrera. Cusco. Febrero del 2011.

Fuente:
Laguna brechtiana

lunes, 21 de febrero de 2011

La primera gran publicación de Cascahuesos Editores 2011: DEL VERANO INCULTO del poeta peruano Vladimir Herrera

Cascahuesos Editores anuncia que ya se encuentra en prensa la publicación de uno de los libros de poesía fundamentales de la segunda mitad del siglo XX del país. Se trata de la re-edición de Del verano inculto del poeta peruano Vladimir Herrera, una de las voces cumbres de la última poesía peruana, y de quien ya hemos re-editado su primer libro, fundamental para entender la poesía de los 70: Mate de cedrón (Arequipa, Cascahuesos Editores, 2009).

De una extraordinaria poesía, este libro apareció por primera vez en Valencia - España en 1980 y le sirvió al autor para obtener una beca del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, sin embargo, el libro no circuló en el circuito nacional, de allí nuestro interés por re-editarlo y darlo a conocer en el medio local.

Acerca del autor:
Vladimir Herrera nació en Lampa - Puno, en 1950. Tras la publicación de su primer libro Mate de cedrón (1974), se trasladó a Europa y vivió en Lisboa, Roma y París hasta recalar en Barcelona, donde fundó la editorial Auqui con una imprenta artesanal adjunta en donde publicó a poetas latinoamericanos y españoles. Fue director de las revistas Trafalgar Square y Celos; y en 1980 obtuvo una beca del Instituto Nacional de Bellas Artes de México y durante un año trabajó en un taller de poesía junto a Tamara Kamenszain y Alberto Blanco. Ha publicado los libros de poesía Del verano inculto (Valencia: 1980), Pobre poesía peruana (Barcelona: 1989), Almanaque (Barcelona: 1990), Kiosko de Malaquita (Barcelona: 1993) y Poemas incorregibles (Barcelona, Tusquets editores, 2000). Sin duda, es considerado como «una de las voces más originales de la poesía hispanoamericana contemporánea».

Sobre su obra:

El poeta Pedro Granados apunta en su ensayo “De lo neobarroco en el Perú”: «Las consecuencias teóricas de esta poética son múltiples. Nomás quisiéramos advertir al lector que la poesía de Vladimir Herrera, tan densamente barroca, es —por aquella paradoja— de vocación al mismo tiempo profundamente antibarroca y, en consecuencia también, resueltamente antiliteraria. Esto se debe a que la poesía de Herrera, especialmente desde estos años —una vez superada su inicial ligazón con las estéticas predominantes a principios de los años 70 en el Perú—, está creativamente entroncada con la de su compatriota Martín Adán. Es decir, ambos poetas peruanos, con su más y su menos, comparten el mismo esquema de influencias o herencias culturales, como explica muy bien Roberto Paoli al referirse al autor de Diario de poeta: “las dos líneas posbaudelarianas, la que une Rimbaud con el surrealismo y la que de Mallarmé desciende hasta Valéry y Guillén, conviven en la poesía de Martín Adán, que hereda, de la primera, el irracionalismo, la disolución del sentido, la aventura de la palabra en lo desconocido o en el subconsciente […], mientras deriva de la segunda la compostura musical, métrica, la forma cerrada, la elegancia intelectual de las opciones léxicas”. Discreta, aunque también ambos contundentemente humoristas, los Poemas incorregibles aluden finalmente a un tipo de conducta: dadaísta, inconforme, díscola o comprometida; o mejor deberíamos decir: y comprometida, lúcida del mundo que a uno le ha tocado vivir».

sábado, 15 de enero de 2011

CARTA A UN POETA JOVEN DEL PERÚ. Para Paul Guillén de Vladimir Herrera

No te preguntaré por el puente que tejías bajo el cielo azul. Ni siquiera si tienes un amor de mirada alegre o si lo perdiste en una noche canija de esas entre los postes del alumbrado público. Sólo quiero saber si el aliento de la animada conversación que tuvimos hace ya varios años perdura como la entrevista que me hiciste para la revista que tiene el nombre de la mosca de los sueños. Yo no había oído hablar de ti hasta entonces, porque venía recién llegando de mi larguísima estancia europea, cuando te vi y semejabas un joven ansioso a punto de abandonar la música casi marcial que habías heredado de tus padres. La verdad es que evocabas las Tribulaciones Del Estudiante de Törless cuando me dabas a entender que te sentías perseguido por las llamadas de Tulio Mora que te reprochaba el haberme invitado a las jornadas de San Marcos.

Esa y otras persecuciones, pensé que no harían mella en un chico con tu carácter y talento. Pero me equivoqué. A los pocos años estabas a pan y cuchillo con TM y JP. Te habías metido hasta el gorro en sus cantinas y merenderos. Y en las pocas veces que hablamos, noté que tu sensibilidad se había penosamente deformado. Sin embargo he permanecido atento a tu obra y a tus frituras de propagandista, y he mantenido la esperanza de que te dieras cuenta de que no se puede ser el amigo de todos. No ha sido así. Has pasado de buscarme para una entrevista en un hotel de Miraflores a ignorar mi blog Laguna Brechtiana ahora que te sientes alguien en el panorama limeño. Tampoco has reproducido la nota de Helena Usandizaga respecto a la polémica ingenua de esta temporada, pese a que ella fue quien nos presentó. Y sé que has andado por allí hablando mal de un verso mío del que no sabes que es un homenaje al “tigre” Lizalde, a quien me parece, conoces poco.

Claro que son pequeñas cosas las que te enumero que han terminado siendo para mí una afrenta. Para eso mi grado de poeta me basta y sobra. Lo que sí me molesta es que repitas por ahí lo que repite por boca de ganso la frondosa mujer de TM: la especie de que yo engañé a Westphalen en mi condición de editor. La respuesta a todas esas calumnias la iré desgranando en mi blog en homenaje a su centenario. Por favor léelo.

Ahora estoy dudando de si mereces esta carta, o archivarte junto a los vejestorios de HZ. Tú mismo te fotografiaste y te pusiste al frente de esa patraña en la que nadie cree. Sólo eres el más joven de los muchachos del débil mirar. Y te han usado, porque ellos no tienen calichines. Ni sus hijos salen en esa foto. Piensa que Paco Guzmán estaba en Urcos al día siguiente contándomelo todo todo.

TM te ha chupado el cerebro con una cañita con la sed que sólo tienen los ex-alcohólicos. Tenía que decírtelo. Es la influencia más peregrina y siniestra que ha tenido la gente joven como tú. Y a estas alturas no hay nada que hacer. Trata de beber menos. Y aliviánate un viaje por otros continentes que te vendrá bien. Estoy seguro de que podrás olvidar a esa mala sombra que te ha convertido en el enemigo de todos. Encomienda tu dinero a un pasar apacible y búscate una mujer de amplias caderas. Yo mientras tanto seguiré sembrando papas. ¿Quién lo diría?

Vladimir Herrera.

Ranhuailla. Enero de 2011.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudan a un desesperado desconocido. Por Marco Fonz

Poetas en el Cuzco. Foto tomada por Yenine,
esposa de Alfredo Herrera

Al llegar a una ciudad que no conozco busco con interés cuatro cosas, el panteón, un café, la biblioteca y a los poetas. Ya después vienen inevitablemente los bares o cantinas. Pero no es lo primero que busco. Y después las librerías de libros viejo o de las otras nuevas pero tampoco es lo primero, eso también viene después igual que los mercados o las iglesias. Al llegar a la ciudad de Cusco y ver la plaza en donde Túpac Amaru fue descuartizado y la casa del Inca Garcilaso de la Vega, busqué un lugar en donde pasar las primeras noches y en donde dormir cómodo antes de que se me acabarán los 100 soles que llevaba en los ojos.

Al conocer todo lo primero mi tarea fue preguntar en dónde estaban los poetas de Cusco. Y en una librería llamada Cervantes me dijo el dueño: Los poetas. Pero los poetas no existen. Y se echó una carcajada y yo también me reí de esa verdad. Entonces pregunté por los escritores de versos. Pero el hombre decía que había y se reunían pero que ya no pasaba eso. Que parece todos ya se habían ido o ya no se reunían. Caminé del mercado a la catedral de la catedral al mercado. Fui a mi café preferido y me senté frente a mi cuaderno y a mi café en donde a veces le nacían auroras boreales. Y caminé nuevamente ya con un día solo de hospedaje, después la calle o Machu-Picchu. Entonces por ese arte mágico de la poesía y los signos que crecen diario como sombras en las calles. Ahí frente a mí un pequeño cartel en donde un poeta llamado Alfredo Herrera invitaba a asistir a su taller de poesía. Un teléfono más abajo, casi al final del cartel y ahí estaba yo marcando al número que ahí venía. Una voz del otro lado, era el poeta y por la voz lo pensé un hombre como de 50 a 60 años. Y así quedamos para vernos al día siguiente. Y ahí estaba yo en la calle en donde las casas de cambio y bancos hicieron su calle. Y ahí estaba yo esperando al poeta y cuando un hombre joven con sombrero color claro y yo con sombrero color oscuro caminamos en busca de una botella de pisco. Alfredo Herrera poeta nacido en 1965 en Lampa. Poeta premiado. Primer Premio de la Bienal de Poesía Premio Copé. Autor de varios poemarios y otros premios. Los premios siempre me han parecido muy raros y más cuando son de poesía. Pero cuando encontré a un poeta como Alfredo, se sabe que el hombre merece los premios. Periodista, luchador social, crítico político de su país y buen funcionario cuando eso requiere de su vida. Ahora tal vez imparte clases. Un poeta con los oficios del hombre. Con botella en mano fuimos entonces a su casa. Sorpresa tras sorpresa su compañera Yenine, mujer maga, mujer trabajadora y sabia. Y con una sensibilidad de mar o sensibilidad de Mares como el nombre de uno de los poemarios de Alfredo Herrera. Ahí en su casa comenzó mi entrevista que después en algún momento podré compartir en alguna revista de México. Entrevista en donde se habló de todo absolutamente. Y Yenine preparó unos Pisco-sour qué bebida más sabrosa. Como la plática con ambos. Así poco a poco se fue desenvolviendo la plática tocando temas como Perú, la guerrilla, la poesía joven y la antigua y así surgió del aire el nombre del poeta Vladimir Herrera, personaje, mito, poeta que vive cerca de Cusco en un lugar llamado Urcos. Así quedamos al día siguiente de irlo a ver y tal vez poderme quedar en casa de Vladimir. Y después de una cena y una plática con unas amigas de la pareja que llegaban de la selva del amazonas, ahí supe que en verdad no estaba con personas comunes y corrientes. Que en verdad estaba con forjadores de visiones, con constructores de mitos, con hacedores de sueños y poesía y música.

Al día siguiente temprano como los buenos sueños llegó Alfredo fuimos por otra botella de pisco y ahí vamos a encontrar a Yenine. Transporte a Urcos, media hora más o menos de Cusco. Entre montañas sagradas con nombres entrañables pero que he olvidado por mi propia salud mental. Lo sagrado lo respeto mucho y no podría repetir los nombres de las montañas sin que me vean feo las deidades por decirlos mal. Entonces ya iré de vuelta y tomaré notas más creíbles. Y ahí junto a una laguna en Urcos, ahí estaba el poeta Vladimir junto a su amigo, un arquitecto. Y subimos a la camioneta y ahí vamos a la montaña secreta en donde el poeta vive. Gran y hermosa familia. En verdad que entraba yo al paraíso, entre bosques, árboles de eucalipto, montañas, niños, niñas, y una compañera actriz peruana, que en verdad mi mala memoria que ya no funciona tanto ha olvidado sus nombres pero espero preguntar a los dos poetas por cada uno de ellos y ya los escribiré con justicia y cariño. La hermana de Vladi y las compañeras catalanas y sus hijos. Y entre cerveza, maldiciones a los malos poetas, pisco, vino tinto, comida deliciosa, más pisco, una botella de tequila, más pisco y música y canciones se fueron quemando las horas entre el sol de la tarde el río entre las montañas y las montañas que se llevan los malos sueños y ahí estaba yo con canciones que nos hicieron llorar, cantar, reír, la actriz de Perú tiene una hermosa voz, qué forma de cantar tan de Perú, tan bella, una voz que despertaba todos los recuerdos de cada uno de nosotros. Yenine y Alfredo tuvieron que regresar a Cusco. Y yo me quedé ahí hasta el día siguiente y casi toda una semana. En una cabaña frente a la laguna sagrada de Urcos en donde a las dos de la mañana, frente a la laguna y una montaña dancé en memoria de la poeta Alda Merini. Que falleció por esas fechas.

Recibí de la familia y de los dos poetas el corazón humano. La mano amiga, el abrazo del camino que me hace continuar con dignidad y con amor a mi oficio de poeta.

Y así Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudaron a este desesperado desconocido a no morir de hambre, de frío y de falta de poesía. Así supe que la familia universal de cada uno de los seres que habitamos y rondamos el mundo está en todas partes esperando nuestro abrazo.

Agradezco infinitamente a Alfredo Herrera / Vladimir Herrera / la familia de ambos su apoyo para que este desesperado desconocido encontrará señales para continuar.

Poema de Alfredo Herrera

III
Habla la hermana mayor,
su voz es esplendorosa como el verano,
sus ojos también hablan, dicen:
“ha pasado el tiempo,
un hombre camina sin ser visto,
da un paso y luego
otro y no avanza,
nada hay delante suyo, nada
hay atrás.
Un silencio mortal acompaña su
pensamiento, su rostro
de trueno, de lluvia, de espanto,
sus manos de sombra, de polvo, de luna,
sus pies de agua, de ave, de ceniza.”

Un hombre es un hombre y
muchos hombres,
nadie camina solo,
todos avanzan, retroceden,
comienzan de nuevo.
Arrastrado por la corriente, sin remedio,
su voz es un aullidoy sobrevive.
Un hombre camina solo,
camina sin ser visto entre la multitud,
al final de su propio combate.

Poema de Vladimir Herrera

3
Volviendo a lo escrito ayer:
en la Casa del Té
c o p u l a n. S & L
Lo mismo que dos seres anónimos en el paraíso
—la noche esponjosa que rueda al valle
mientras pienso
que es otra noche de agosto
repetida por el vino
& los espejos—
Un sitio que enreda y entorpece las máquinas aleatorias
el Azar,

El Unico Azar.

Fuente: Paisaje de tres gritos, blog de Marco Fonz

martes, 10 de agosto de 2010

Nueva publicación de Cascahuesos Editores: POEMAOFFROAD del poeta peruano Robert Baca Oviedo

En un trabajo conjunto con Editorial Auqui (Barcelona-Cusco) del poeta Vladimir Herrera, nos complacemos en anunciar la publicación del segundo libro de la colección conjunta “Nueva poesía latinoamericana”. Se trata de Poemaoffroad del poeta peruano Robert Baca Oviedo.

“P o e m a o f f r o a d escupe versos creando a su primogénito que se resiste al desligamiento de su cola: los homínidos. Así la pieza que lo conduce a este paraje lúdico, reinventa el propósito desta furia del silencio y su manifestación en las diferentes formas de lenguaje. P o e m a o f f r o a d ha vomitado sus pesadillas por las pocas aristas que le sobran para continuar delatando la espiral de nuestra imperfecta arquitectura. Así, reverso/anverso sobreviven todavía en la búsqueda de un rostro eterno y perenne que nos conduce a esta única palabra: la perturbación”, nos dice el poeta en la introducción de este, su nuevo libro.

Sobre el autor:
ROBERT BACA OVIEDO. Arequipa, 1986. Es Bachiller de la Escuela Profesional de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín. En el 2006 gana el primer lugar en el “Primtemps de Poètes” (Categoría Senior) de la Alianza Francesa de Arequipa. En el mismo año publica su primer poemario Ideograma. En el 2008, gana el segundo lugar de los juegos florales “Jorge Cornejo Polar” de la Facultad de Filosofía y Humanidades: categoría Poesía. Además es editor del Grupo Editorial Dragostea, el cual ha venido realizando un incesante trabajo no sólo en el campo editorial, sino como gestor de un movimiento cultural y artístico a nivel macroregional que se concretiza en “La Colectiva”, encuentro que reúne cada año a varios artistas en sus diversas manifestaciones tanto a nivel nacional como internacional, para promover la difusión del arte en la ciudad.

sábado, 10 de julio de 2010

Neobarroco a la peruana. Por Paul Guillén

Uno de los sistemas de la poesía peruana contemporánea que ha sido poco estudiado por la crítica literaria es sin duda un "neobarroco a la peruana" que en realidad no guarda muchas semejanzas con el neobarroco latinoamericano de por ejemplo Néstor Perlongher, Roberto Echavarren o José Kozer. Este "neobarroco a la peruana" tendría como antecedentes dentro del ámbito peruano a Martín Adán, a "Trilce" de César Vallejo y a Carlos Germán Belli, y dentro del ámbito internacional a José Lezama Lima. Si hubiera que rastrear esta historia tendríamos que pensar en los años 70's como un síntoma de agotamiento de la poética central de tipo coloquial o conversacional. Hay dos claros ejemplos de un pase del coloquialismo a un experimentalismo en la poesía de Juan Ramírez Ruiz y Enrique Verástegui. Ese desplazamiento se produce desde "Un par de vueltas por la realidad" hacia "Vida perpetua", y desde "En los extramuros del mundo" hacia "Monte de goce", que por fecha de escritura corresponde a los años 74-75. Entonces esta historia del "neobarroco a la peruana" habría que rastrearla por esos años de surgimiento de nuevos lenguajes. Aquí quiero referirme a José Morales Saravia -Cactáceas (1979) y Zancudas (1983)-; Vladimir Herrera -Del verano inculto (1980)-; Magdalena Chocano -Poesía a ciencia incierta (1983) y Estratagema en claroscuro (1986); Reynaldo Jiménez -Tatuajes (1980) y Eléctrico y despojo (1984)*-, este sería un primer momento de esta historia. La mayoría de estos libros fueron leídos como rarezas dentro de "la hegemonía de lo conversacional" imperante en esos años. En un segundo momento otros autores provenientes del coloquialismo van a empezar a escribrir una poesía marcadamente neobarroca, pienso en Mirko Lauer con Sobre vivir (1986); José Antonio Mazzotti con Señora de la noche (1998) y Róger Santiváñez con Eucaristía (2004). Esta historia del "neobarroco a la peruana" se va a completar con autores como José Pancorvo con Profeta el cielo (1997), Rafael Espinosa con Geometría (1998), Book de Laetitia Casta (2003) y El anticiclón del Pacífico Sur (2007), Frido Martín con Naufragios (2003), Alberto Valdivia con La región humana (2000) y Patología (2000), Rodolfo Ybarra con Ruptura de heje (2006), Pedro Favaron con Movimiento (2005) y Oeste oriental (2008), Salomón Valderrama con Amórfor (2008), Giancarlo Huapaya con Polisexual (2007), Mónica Belevan con poemas publicados en revistas y antologías desde el año 2003, entre otros.

Para ejemplificar estos pases del coloquialismo hacia el neobarroco citaré un poema de Luis Rebaza Soraluz de su libro Hipervivientes (1980). El libro está compuesto por tres apartados Introito, Población activa e Hipervivientes, hay una mezcla de sistemas por un lado el coloquialismo, por otro lado un lirismo de lenguaje irracional, y por otro lado y levemente un neobarroquismo. Hay un poema que claramente se instala en ese fraseo neobarroco:

La cumbia del toro
Su don ya no es estéril: su creación
la segura marcha en el abismo.
José Lezama Lima

Para Edgar O'Hara y Carlos López

Ya en el abismo y -mulo al fin-
olvida el caminar.
Piensa, y su conciencia
es menor a la física caída. Un sol
azucarado atardece en su cuello,
en el lomo curvo por los brazos
de un sueño, donde una joven cebra
es la exótica belleza; antídoto
al que recurre en el abismo.

Al tonto grito las aguas callan
y el cielo precipita una delgada
cortina. Su cuerpo se afila en duro alfeizar
de piedra. Y el agua hace eco al sonido
de cascos estropeando el desfile
lavado por la lluvia. Como reloj solar,
una sombra parece aproximarse
al punto medio. Esforzado el paso del hombre
sobre el río, más al filo del mulo,
más ancho el cuerpo y el abismo.

El hombre al otro lado y el mulo
pensante en dirección contraria.
¿Pero, cuál retrocede? ¿Cuál avanza?
Qué levanta su pata delantera
¿Una esfera de cébridos países?
El musgo que la piedra fabrica
y el torso de una hembra se confunden
en la mente del mulo.

Un toro furioso galopa tristemente
en todo apagado mulo,
un toro escribe el círculo
que desciende su peso iluminado
en el abismo. De dos mundos
consta el universo; la muerte
de un pie en el aire. De una venda
en los ojos consta cada noche,
el sueño previo al nacer es un mulo
ciego al borde del abismo.

Lento, en su paso tenso,
inmoviliza el mundo.
A cada paso suyo el río crece
en la tarde y la escritura es hiedra
que aumenta el rastro dejado
por la lluvia. Piensa.
Tan solo como sólido,
en sus acciones sucede
del seso al paso. Ha vuelto
el caso en un eco de sismo
y su grito la creación parece.

La lluvia descubre las fisuras,
lava los ojos circulares
del mulo osado y gritando
su fuerza taurina contra el viento.

La ciencia es vana al mulo
que mastica un libro y sopla una flauta
en su garganta. Y el toro embiste. Piensa;
y su conciencia responde al movimiento.
Es el paso seguro, es el ritmo moral
que hacia el frente dirige en el filo
empinado. Y cae un hombre

junto al otro que el mulo ha soltado
hace tiempo en el abismo.
A la caída, otra luz de razón
ilumina al mulo perdido en el borde,
mientras su creación de un mundo
aumenta en otro grito
la noche de un abismo.

En perspectiva esta historia del "neobarroco a la peruana" tendría que analizarse prestando atención a las especificidades y métodos de composición de cada poeta, porque -y ahora si como el neobarroco latinoamericano- este "neobarroco a la peruana": "ha ido incorporando otros gustos de moda y, es lo más remarcable, otros gestos de estilo hasta hacerse casi irreconocible canónicamente"**.

Notas
* Habría que hacer la salvedad que Reynaldo Jiménez si guarda estrechas semejanzas con el neobarroco latinoamericano. Como sabemos él vive desde muy joven en Buenos Aires (Argentina) y fue incluido en una de las mejores antologías del neobarroco, me refiero a "Medusario" de Kozer, Echavarren y Sefamí.
** Pedro Granados. "De lo neobarroco en el Perú". Identidades, número 64. Lima, julio de 2004.
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