
Sus cuentos se construyen, instrumentando transparencias verbales y denotativas estructuras, para edificarnos y para adentrarnos en el paralelismo mágico de sus realidades; insertándonos –además- dentro de las honduras axiológicas de sus esperanzadoras palabras.
En esta oportunidad Grabiel Garay Castillo adjunta, después de la lectura de un determinado cuento, recursos didácticos interactivos; pretendiendo con esto prolongar la pervivencia del contenido cuentístico dentro de la memoria vital del lector.
Para terminar este comentario, puntualicemos que Grabiel Garay Castillo despoja a sus atemorizantes personajes –dentro del imaginario infantil- de sus consuetudinarios rasgos –al gigante, a la bruja y al duende-; adosándoles bondadosas virtudes, quizás como una ilusoria contraposición frente a la ignominiosa realidad que soportamos diariamente donde la vileza, la perfidia, la ingratitud, el escarnio, el desamor, la injusticia y la indolencia son, lamentablemente, el pan nuestro de cada día.
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