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viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Por qué una MesAlterada? Por Iliana Vargas

Resulta que un día estábamos platicando sobre la manera en que los mexicanos somos tan dados a recibir, muy amablemente, lo que se produce en el extranjero: alimentos, ropa, accesorios de uso cotidiano como ipods y computadoras, películas, música, exposiciones, literatura, etcétera. Por supuesto no es nuestra intención dejar de consumir lo que nos guste de todo ello y mucho menos hacernos una capa con la bandera mexicana y enarbolarnos el cuerpo de nacionalismos férreos. En realidad lo que ocurrió fue que nos preguntamos: ¿Y la producción mexicana, a dónde llega, quién la compra, quién la pide, quién la necesita?

Particularmente en las cuestiones literarias —que son nuestras prioridades puesto que a ellas nos dedicamos en tanto que creadores, lectores, investigadores y difusores— nos preguntamos: ¿A quién influye o ha influenciado un autor, una corriente, un movimiento, una propuesta literaria mexicana en el extranjero? Porque una cosa es, nos respondimos, que algunos escritores extranjeros mencionen en algún prólogo, artículo o entrevista a Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Amado Nervo y Sor Juana; pero de ahí a que alguien haya aceptado alguna vez que ha leído, no un poema o una novela de los autores mexicanos “más reconocidos”, sino por lo menos la mayor parte de su obra y que ello les haya influenciado de alguna manera en su trabajo creativo, no tenemos noticias o registros.

Y curiosamente, los escritores mexicanos no se cansan de enlistar a los extranjeros de distintos países, épocas y corrientes literarias. A ellos les dedican estudios académicos, ensayos, artículos, reseñas e incluso hacen traducciones de su obra. Aquí es donde cabe volverse a preguntar: ¿y de los mexicanos, cuándo, cómo, en dónde, quién, se ha afanado de la misma manera? Por supuesto que ha habido encuentros internacionales de poesía; intercambios promocionales/literarios en el sentido de “yo te publico y tú me publicas en tu revista o en una antología”; ferias de libro en el extranjero donde se dan a conocer las “novedades literarias de los autores más renombrados en México”; pero, un diálogo verdadero, a fondo, creemos que no se ha dado.

¿Y por qué?, nos volvemos a preguntar. Pues porque, para empezar, quizá los escritores y estudiosos extranjeros no encuentran en México una “oferta” literaria que valga la pena de estudiarse, no se diga ya leerse, lo cual no debería sorprendernos si tomamos en cuenta que nuestro país —tal vez sin que lo notemos de manera consciente— se ha forjado a partir del reciclaje y de la reproducción de modelos económicos, políticos, culturales y artísticos de otros países.

Esto no tendría que ser terrible si hubiera una retroalimentación equilibrada de lo que se importa y se exporta, esto es, que así como en México el mercado editorial está abierto a autores y editoriales extranjeras, ocurriera un exacto viceversa. El problema es, y volvemos a la literatura, que la poesía y la narrativa mexicana (por mencionar sólo los géneros más “populares”) se han impregnado tanto de influencias extranjeras, que hasta el día de hoy no se ha registrado una propuesta estética literaria lo suficientemente fuerte, capaz de ser un referente más allá de las visiones circunstanciales —todo aquello que testimonia un momento histórico / social específico—; institucionales —todo aquello que se enlista en alguna de las nóminas de los grupos que se distribuyen el poder y los erarios públicos—; mediáticas —todo aquello que se muestra como “lo más representativo de México a nivel internacional”— y alternativas —todo aquello que se produce de manera autogestiva y se distribuye de mano en mano, en el mercado underground o en donde se les permite previo acuerdo—. En este caso la producción literaria es, en cantidad, igual o mayor a la institucionalizada, pero en ocasiones se vuelve repetitiva en el afán de dejar en claro su marginalidad, y difícilmente plantea una propuesta estética concreta.

Entonces, volvimos a preguntarnos, ¿qué ha pasado con los creadores de la literatura mexicana; por qué en la historia literaria hay un punto de fuga en el que los movimientos que trataban de surgir y plantear alguna estrategia esquemática distinta en el siglo XX no lograron tomar fuerza y cimentarse (pero no para instituirse permanentemente, sino para dar paso a su natural transformación / derivación / oposición); por qué, cuando la década de los setenta parecía ir marcando un buen camino en cuanto a pluralidad de propuestas estéticas en diversas disciplinas artísticas, de pronto hubo un tope, una especie de pausa, como un cohete que se arrepiente de culminar en explosión (como si alguien se hubiera dado cuenta de que la pluralidad es muy difícil de controlar y más vale jalar la cuerda y engavetar bajo llave todo lo relativo al concepto propositivo)? ¿Por qué seguir permitiendo que se avale la homogeneización, los métodos y modos a seguir, los cánones oficiales, el reciclaje?

Marco ya había planteado, en dos textos, gran parte de estas cuestiones (“Por una poesía evolucionaria” y “Poética de la inconexión”); sin embargo, quienes se interesaron por el tema y lo apoyaron diciendo que había que escribir y platicar mucho sobre ello, nos fueron dando pauta para que esta mesa surgiera, pues una de las opiniones constantes era: “el problema con los escritores y estudiosos es que no se dejan cuestionar, o se niegan a responder”.

Y tantas preguntas no pueden contestarse entre dos personas que comparten experiencias, críticas y visiones al respecto. Por ello decidimos abrir un diálogo con creadores, investigadores y comunicadores que tienen en común la diversidad de sus perspectivas. Y aceptamos la iniciativa de uno de ellos, Ángel Carlos, de que la discusión y el cuestionamiento se hiciera en la mesa de la casa, de forma tan natural como estábamos discutiendo sobre varios temas aquella tarde, pues no sería necesario un mantel de paño verde ni un señalador con nuestros nombres y mucho menos estar sobre un estrado para hablar, preguntar, escuchar, encontrar puntos en común y divergencias; proponer.

Finalmente, ¿por qué Alterada? No es que estemos planeando discutir a tal punto que todo derive en una gran pelea argumentativa. No. Lo que queremos es darle su lugar a la alteración en el sentido de búsqueda de un diálogo libre de prejuicios, inteligente, sin agresiones pero capaz de defender sus puntos de vista sin temor a ser reprimido.

Alterada, porque es necesario dar un salto de página y alterar, en el sentido creativo, crítico y de estudio, a la literatura mexicana y a todo el aparato que la rodea y de distintas maneras la manipula.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

En México: La MesAlterada, Conversamientos sobre Poesía, Narrativa e Influencias Literarias Mexicanas. A la memoria de Sergio Borja

La MesAlterada
Conversamientos sobre Poesía, Narrativa

e Influencias Literarias Mexicanas
A la memoria de Sergio Borja

Participan:
- Marcos Daniel Aguilar
- Jorge Aguilera López
- Andrés Cardo
- Eva Castañeda
- Ángel Carlos Sánchez
- Adriana Tafoya

Moderan:
Iliana Vargas y Marco Fonz

Sábado 26 de noviembre
19 horas
Calle José María Correa Nº 13
Int. 01 col. Vista Alegre
Chabacano – salida línea 9

Informes:
fonzmarco@yahoo.com
ilskabislova@yahoo.com.mx

domingo, 26 de septiembre de 2010

Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudan a un desesperado desconocido. Por Marco Fonz

Poetas en el Cuzco. Foto tomada por Yenine,
esposa de Alfredo Herrera

Al llegar a una ciudad que no conozco busco con interés cuatro cosas, el panteón, un café, la biblioteca y a los poetas. Ya después vienen inevitablemente los bares o cantinas. Pero no es lo primero que busco. Y después las librerías de libros viejo o de las otras nuevas pero tampoco es lo primero, eso también viene después igual que los mercados o las iglesias. Al llegar a la ciudad de Cusco y ver la plaza en donde Túpac Amaru fue descuartizado y la casa del Inca Garcilaso de la Vega, busqué un lugar en donde pasar las primeras noches y en donde dormir cómodo antes de que se me acabarán los 100 soles que llevaba en los ojos.

Al conocer todo lo primero mi tarea fue preguntar en dónde estaban los poetas de Cusco. Y en una librería llamada Cervantes me dijo el dueño: Los poetas. Pero los poetas no existen. Y se echó una carcajada y yo también me reí de esa verdad. Entonces pregunté por los escritores de versos. Pero el hombre decía que había y se reunían pero que ya no pasaba eso. Que parece todos ya se habían ido o ya no se reunían. Caminé del mercado a la catedral de la catedral al mercado. Fui a mi café preferido y me senté frente a mi cuaderno y a mi café en donde a veces le nacían auroras boreales. Y caminé nuevamente ya con un día solo de hospedaje, después la calle o Machu-Picchu. Entonces por ese arte mágico de la poesía y los signos que crecen diario como sombras en las calles. Ahí frente a mí un pequeño cartel en donde un poeta llamado Alfredo Herrera invitaba a asistir a su taller de poesía. Un teléfono más abajo, casi al final del cartel y ahí estaba yo marcando al número que ahí venía. Una voz del otro lado, era el poeta y por la voz lo pensé un hombre como de 50 a 60 años. Y así quedamos para vernos al día siguiente. Y ahí estaba yo en la calle en donde las casas de cambio y bancos hicieron su calle. Y ahí estaba yo esperando al poeta y cuando un hombre joven con sombrero color claro y yo con sombrero color oscuro caminamos en busca de una botella de pisco. Alfredo Herrera poeta nacido en 1965 en Lampa. Poeta premiado. Primer Premio de la Bienal de Poesía Premio Copé. Autor de varios poemarios y otros premios. Los premios siempre me han parecido muy raros y más cuando son de poesía. Pero cuando encontré a un poeta como Alfredo, se sabe que el hombre merece los premios. Periodista, luchador social, crítico político de su país y buen funcionario cuando eso requiere de su vida. Ahora tal vez imparte clases. Un poeta con los oficios del hombre. Con botella en mano fuimos entonces a su casa. Sorpresa tras sorpresa su compañera Yenine, mujer maga, mujer trabajadora y sabia. Y con una sensibilidad de mar o sensibilidad de Mares como el nombre de uno de los poemarios de Alfredo Herrera. Ahí en su casa comenzó mi entrevista que después en algún momento podré compartir en alguna revista de México. Entrevista en donde se habló de todo absolutamente. Y Yenine preparó unos Pisco-sour qué bebida más sabrosa. Como la plática con ambos. Así poco a poco se fue desenvolviendo la plática tocando temas como Perú, la guerrilla, la poesía joven y la antigua y así surgió del aire el nombre del poeta Vladimir Herrera, personaje, mito, poeta que vive cerca de Cusco en un lugar llamado Urcos. Así quedamos al día siguiente de irlo a ver y tal vez poderme quedar en casa de Vladimir. Y después de una cena y una plática con unas amigas de la pareja que llegaban de la selva del amazonas, ahí supe que en verdad no estaba con personas comunes y corrientes. Que en verdad estaba con forjadores de visiones, con constructores de mitos, con hacedores de sueños y poesía y música.

Al día siguiente temprano como los buenos sueños llegó Alfredo fuimos por otra botella de pisco y ahí vamos a encontrar a Yenine. Transporte a Urcos, media hora más o menos de Cusco. Entre montañas sagradas con nombres entrañables pero que he olvidado por mi propia salud mental. Lo sagrado lo respeto mucho y no podría repetir los nombres de las montañas sin que me vean feo las deidades por decirlos mal. Entonces ya iré de vuelta y tomaré notas más creíbles. Y ahí junto a una laguna en Urcos, ahí estaba el poeta Vladimir junto a su amigo, un arquitecto. Y subimos a la camioneta y ahí vamos a la montaña secreta en donde el poeta vive. Gran y hermosa familia. En verdad que entraba yo al paraíso, entre bosques, árboles de eucalipto, montañas, niños, niñas, y una compañera actriz peruana, que en verdad mi mala memoria que ya no funciona tanto ha olvidado sus nombres pero espero preguntar a los dos poetas por cada uno de ellos y ya los escribiré con justicia y cariño. La hermana de Vladi y las compañeras catalanas y sus hijos. Y entre cerveza, maldiciones a los malos poetas, pisco, vino tinto, comida deliciosa, más pisco, una botella de tequila, más pisco y música y canciones se fueron quemando las horas entre el sol de la tarde el río entre las montañas y las montañas que se llevan los malos sueños y ahí estaba yo con canciones que nos hicieron llorar, cantar, reír, la actriz de Perú tiene una hermosa voz, qué forma de cantar tan de Perú, tan bella, una voz que despertaba todos los recuerdos de cada uno de nosotros. Yenine y Alfredo tuvieron que regresar a Cusco. Y yo me quedé ahí hasta el día siguiente y casi toda una semana. En una cabaña frente a la laguna sagrada de Urcos en donde a las dos de la mañana, frente a la laguna y una montaña dancé en memoria de la poeta Alda Merini. Que falleció por esas fechas.

Recibí de la familia y de los dos poetas el corazón humano. La mano amiga, el abrazo del camino que me hace continuar con dignidad y con amor a mi oficio de poeta.

Y así Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudaron a este desesperado desconocido a no morir de hambre, de frío y de falta de poesía. Así supe que la familia universal de cada uno de los seres que habitamos y rondamos el mundo está en todas partes esperando nuestro abrazo.

Agradezco infinitamente a Alfredo Herrera / Vladimir Herrera / la familia de ambos su apoyo para que este desesperado desconocido encontrará señales para continuar.

Poema de Alfredo Herrera

III
Habla la hermana mayor,
su voz es esplendorosa como el verano,
sus ojos también hablan, dicen:
“ha pasado el tiempo,
un hombre camina sin ser visto,
da un paso y luego
otro y no avanza,
nada hay delante suyo, nada
hay atrás.
Un silencio mortal acompaña su
pensamiento, su rostro
de trueno, de lluvia, de espanto,
sus manos de sombra, de polvo, de luna,
sus pies de agua, de ave, de ceniza.”

Un hombre es un hombre y
muchos hombres,
nadie camina solo,
todos avanzan, retroceden,
comienzan de nuevo.
Arrastrado por la corriente, sin remedio,
su voz es un aullidoy sobrevive.
Un hombre camina solo,
camina sin ser visto entre la multitud,
al final de su propio combate.

Poema de Vladimir Herrera

3
Volviendo a lo escrito ayer:
en la Casa del Té
c o p u l a n. S & L
Lo mismo que dos seres anónimos en el paraíso
—la noche esponjosa que rueda al valle
mientras pienso
que es otra noche de agosto
repetida por el vino
& los espejos—
Un sitio que enreda y entorpece las máquinas aleatorias
el Azar,

El Unico Azar.

Fuente: Paisaje de tres gritos, blog de Marco Fonz

jueves, 2 de septiembre de 2010

De VOCACIÓN DE ESTRAGOS, obra inconclusa del poeta Marco Fonz de Tanya (México)

VOCACIÓN DE ESTRAGOS, es la obra (aún inconclusa) que reúne varios libros que mi amigo Marco Fonz de Tanya ha ido escribiendo durante más de 10 años. En él se pueden encontrar los títulos: "Cantos siniestros a Chiapas", "El ojo lleno de dientes", "Osario de los relámpagos", "La danza de los idiotas", "Vocación de estragos", "Oír cáscara amarga", entre otros, de los que iré publicando poemas para desentrañar el universo complejo de la poética de Marco. Él me confía su trabajo y desde la tribuna abierta de Gambito de Rey se lo agradezco. Un abrazo, querido amigo.
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Marco Fonz en el estudio de su amigo, el pintor Carlos Larracilla.
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De CANTOS SINIESTROS A CHIAPAS

El pensamiento feroz de algo pequeño
Cuando éramos bellos e inmortales y las moscas y gusanos
estaban lejos de nuestra nítida visión de niños sobre la tierra.
Cuando ella era un vestido en donde colgar los sueños.
Cuando era ese grano sorprendido en la tortuga que viaja por galaxias.

Cuando nuestras manos eran ciegas y descarnadas
buscando miel y llanto
nuestros pies eran sombras lunares
mandadas a lavar con diosas y termitas
nuestros cuerpos eran el hueso
donde se regocijaban el perro o la rata.

Éramos todo eso y la tierra era joven y lejana.

Cuando teníamos la inocencia estúpida bajo las axilas
y un monstruo de dos cabezas dormía en la misma almohada.

Éramos tú y yo terribles insectos devoradores de ideas, de silencios.

Cuando como brillo de un pensamiento o relámpagos de sabia luz
existíamos incómodos buscando preguntas dentro del sombrero,
dentro del conejo, dentro del mago.

Cuando éramos bellos e inmortales fuimos engañados,
entonces yo, era un imbécil confiado, y tú, gentil y en silencio,
nos dimos de amantes contra el suelo.

Por la selva
No entiendo nada de lo que veo
nada quiero entender.
No quiero saber acerca de los ojos sangrantes de la iguana
ni del cadáver convertido en millones de hormigas
Animal gigante por la selva.
Recuerdos de épocas superiores.

Los ojos buscan pasado
A lo lejos pude ver cómo bajamos a ensuciarnos los pies.
Sonreíamos y jugamos con el pequeño feroz.
Corrimos a esconder la vergüenza
que nunca encontré en los pinos ni las piedras.
Todos llegamos desnudos y deformes.
Pero descubrimos los cuerpos con ropa.
Vestimos toda la montaña;
que nada quedara enseñando el pecado ante los ojos del fumigador.
Así que nuestro jardín se convirtió en una tienda departamental.
Pero tú como buena hija de Lilith, la nocturna,
no quisiste saber nada de ropa y te transformaste en río
para nunca ser la misma.
Yo te observé junto a mi sonrisa demencial
que loca se tapaba los ojos para no entender
cómo de corriente desnuda
te transformaste en espuma desnuda
para después ser tú desnuda.
Y con tu vergüenza desenvainada
retar al fumigador para que dijera algo
pero nadie dijo nada.
Yo seguí incrédulo y de pie ante tu belleza,
pensé que si mostraba mi vergüenza
las nubes se petrificarían
simulando la ira de dios.
Fui valiente y me quité un zapato
mi pie salió despacio del cascarón
–Aquí estoy, esperando tu regaño.
Pero nadie dijo nada.
Quedé tranquilo mirando cómo formabas parte del todo.
Pensé que los ojos siempre buscan pasado en donde esconderse.

Antepasados
Un día más sobre las ruinas y mi locura será eterna.

No cierro por completo mis ojos
por temor a que me ataquen
los fantasmas de estos sitios.
Todo aquí tiene una piel transparente y viscosa
se mueve tan despacio que me da vértigo el movimiento estático
que hace sombra de mi luz recuperada.

Una pluma más de quetzal y vomitaré todas las iguanas y armadillos
todos los monos y los príncipes insepultos.
Una pluma más de guacamaya y vomitaré todos los lagartos y garzas
todas las ceibas y cafetales, todas las escalinatas.
Una mancha más de jaguar y vomitaré los lugares sagrados
todos los caracoles de río y todos los días del calendario estelar.

Un día más sobre estas ruinas y comenzaré a tragarme
el cuento de nuestra grandeza en el pasado.
Como si no los viera llorar perdidos en los siglos.
Como si nos los viera suplicar un poco de ayuda.
Como si no los viera buscar escorpiones debajo de sus camas.
Como si no fueran los eternos cobardes a la muerte.

Grandeza ancestral mi pie sobre la roca.

Sueño de murciélago
Uno llega aquí nada más a morir
a quitarse la piel.

Entierro voluntario en donde se regresa a un tiempo arcaico.
Sueño de murciélago en donde los panteones
están en la espina dorsal del infinito.

Uno llega al olvido a pesar del presente
a sepultarse en un ataúd de agua
a tener el último sueño bajo una juncia de fuego
en medio de pinos derretidos y atardeceres demenciales
que le dan al camposanto algo de un gesto vivo.

Uno llega aquí sólo para irse
solo para estar solo.

Baile de esclavos
Hay algo que quiero olvidar por sobre todas las cosas:
ese baile de micos sangrantes de colores.
Universo limitado de carne y movimiento.
Mirada de orgulloso rencor saltando al cuello del que observa
como la víctima mira al verdugo y son culpables los dos
en su ociosa danza de regionalismo e inútil recuerdo.

Torrente de soles peludos expulsados
por los vientres de las calles.
Un grito de bárbaros los recibe como única prueba
de su ridícula existencia.

Curioso masoquismo de recordarse siempre esclavos.

Jícara llena de telarañas y fetos,
vestida de un olvido negro con flores bordadas de hilo eterno pero triste.
Ni el color puede ocultar la ruina del desvelo.

Y no es el indio el que baila
y no es el negro inventor del movimiento
ni la negra lleva al mar en su cadera
y no es la india la que se amarra la luna en la cintura.
No son ellos.

Baile de tradición cáustica
baile de suspiro hueco.
Zapateo para despertar al diablo.
Tierra donde un santo es asesino y es amado.
Baile de máscaras sangrantes.
Baile de mi bien olvido.
Triste sadismo de recordarse siempre esclavos.

Canción
El mal no está en la tierra, ni en el pueblo, ni en su gente.
Yo soy quien se equivoca.
La enfermedad es dentro de mí y no vive en nadie más.
Yo soy el que se convierte en estatua de sal.

Sueñen tranquilos, los malos no duramos mucho en el cementerio.
.
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MARCO FONZ DE TANYA. México, 1965. Vivió en Chiapas 20 años. Tiene estudios de filosofía por la UNAM. Fue becario del Centro chiapaneco de escritores en 1994. Tiene publicados 17 poemarios. Sus poemas han sido antologados en Chiapas, Zamora, México, D.F., Perú, Italia, EUA, Cádiz, Barcelona y Madrid.
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